“Raíces que no se deportan”: Un año tras la redada en Glass House.

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OXNARD, California. 10 Julio 2026 — Se cumple un año de un capítulo oscuro y doloroso para la comunidad migrante de la Costa Central de California. Doce meses después de la masiva redada de la agencia de Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) y el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en los invernaderos de cannabis de Glass House Farms, el dolor persiste. Las heridas del operativo siguen abiertas, las familias permanecen fracturadas y el miedo continúa latente entre los trabajadores de los campos agrícolas de Camarillo, Carpintería y Oxnard.

Aquel 10 de julio de 2025, un operativo federal sin precedentes interrumpió la jornada de cientos de jornaleros, dejando un saldo de aproximadamente 300 detenidos. Lo que comenzó como un día normal de trabajo en busca del sustento diario se transformó en un instante en una pesadilla de terror e impotencia, un golpe devastador para las familias perjudicadas y la comunidad entera.

El dolor persistente de las familias migrantes.

El impacto de la redada en Oxnard va mucho más allá del arresto inicial de los trabajadores; la verdadera tragedia se instaló en los hogares de quienes se quedaron. Las familias sobrevivientes arrastran ahora el peso de meses de secuelas financieras y un daño psicológico profundo. Actualmente, la rutina laboral se ha convertido en un calvario silencioso: cada mañana, los jornaleros se despiden de sus hijos con la dolorosa incertidumbre de no saber si ese abrazo será el último, o si las autoridades les impedirán regresar a su hogar al caer la noche.

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